El concepto internalizado de Dios

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La idea que tenemos de Dios en nuestro consciente y en nuestro inconsciente repercute necesariamente en nuestro nivel de prosperidad.

Así, si nuestro concepto de Dios es que es mejor ser pobre, será muy difícil la prosperidad económica.

Si pensamos que Dios “manda” las enfermedades, será muy difícil superarlas.

Si creemos que Dios quiera que renunciemos al sexo, estaremos más cerca de dar nuestro poder sexual a quienes piensan que no debe ser utilizado.

Feuerbach, filósofo Alemán, venía a decir que era el hombre el que había creado a Dios, proyectando sobre él, y multiplicándolos, los mejores valores del ser humano. Sin entrar en si Dios existe o no existe y en cuales son, o no, sus mandatos, el hecho es que nuestra idea acerca de él, sea o no verdad, repercute inmediatamente sobre la prosperidad.

Si crees profundamente, como está muy extendido, que Dios quiere más a los pobres y que no le gustan los ricos, si lograras desarrollar tu riqueza, lo harías con un gran coste personal de culpabilidad e indignidad, o simplemente no desarrollarías tu riqueza. Y en esto si tenía razón Feurbach, TU HAS CREADO A TU DIOS INTERNALIZADO, y le haces que de ordenes en una determinada dirección. No le eches la culpa a Dios. Tus ideas acerca de él son simplemente creencias que puedes cambiar, o no, según decidas. ¿No es mejor asociar a la Divinidad con todo aquello que te hace bien y que te ayuda a crecer e ir a por ello? ¿No es mejor dejar a Dios ser Dios y centrarte en lo que te potencia?

Recuerdo unas constelaciones familiares en que tuve que sacar de personaje a Dios por que lo pedía la constelación. Ese teórico Dios era en realidad un campo mórfico, que sostenía la mirada hacia la muerte del cliente.

¿Es Dios realmente el que quiere que restrinjas tu economía, no tengas sexo o entregues tu poder a unas ideas que pueden hacerte daño? ¿O quizá se trate de lo más profundo de tu Ego?

De lo que si tengo certeza es, que si las personas que quieren lo mejor para sí mismos y para los demás, renuncian a desarrollar su riqueza, otros lo harán por ellos y el mundo será un lugar peor.

Por otro lado es muy discutible que los maestros espirituales, que mejor han representado la energía divina, o bien fueran pobres o bien amaran la pobreza. Darlo todo puede ser un gran signo de prosperidad, no de carencia. Así, por ejemplo, tengo la certeza que el hombre que dio la mejor lección de Economía de la historia de la humanidad y multiplicó panes y peces, no podía ser pobre, ni amar la pobreza. “Si quieres conservar algo, dalo” (U.C.D.M)

A lo mejor lo que Dios realmente quiere es que tomes tu poder, asumas tu responsabilidad y que potencies tu mejora. Pero desde luego es muy discutible y tremendamente cuestionable, que Dios te pida que restrinjas para ti y los tuyos todo aquello que te produce mejoras ¿Y si Dios estuviera a tu favor?

 

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