cambia tus creencias, cambia tu vida

Las creencias son algo definitivo que condiciona toda nuestra vida de arriba abajo y determinan por completo nuestro comportamiento. Cada uno de nosotros nos comportamos en la vida según es nuestro nivel de creencias.

Si creemos que no podemos hacer algo, finalmente no lo haremos.

Si creemos que no sabemos algo, no podremos acceder a ese conocimiento.

Si nuestra creencia es que no tenemos, ya podemos hacer todos los cursos, carreras, y doctorados, que el dinero se irá de nuestras manos. Y si en el fondo de nuestro interior sentimos que no merecemos, jamás accederemos a todo lo que deseamos, o se nos escurrirá de las manos de forma inevitable.

Las creencias nacen en momentos muy tempranos de nuestra evolución y se sostienen por repetición, de tal forma que se convierten en nuestra verdad interior, que damos por hecho sin cuestionarla y que pasa a ser la realidad de nuestra vida.

Si de niño te dicen tonto muchas veces, te lo acabas creyendo y lo desarrollas en tu vida viendo como los mas listos se llevan las mejores raciones.
Si te dijeron feo, seguramente mendigarás amor como quien desea lo que no tiene para conseguir finalmente realidades insatisfactorias o migajas insuficientes.
Si te dicen indigno o excluido crearás en tu vida realidades acordes a esa indignidad o exclusión.
Si te dicen inferior siempre pensarás que estás por debajo de los demás y lo materializarás en muchos de los campos de tu vida.
Si no te dejaron expresarte, sentirás que tienes menos derechos y serás incapaz de poner límites. Y así podríamos seguir…..

 

La realidad es que nadie es por esencia cosas negativas. Simplemente lo repitió desde que era niño y se lo ha acabado creyendo.

La creencia tiene un componente mental, pero también tiene un componente emocional y otro energético.

El componente mental está claro y no hay que explicarlo más, pero una creencia nace también con un componente emocional. Si de pequeño te enseñaron que todo era escaso, lo aprendiste también emocionalmente. Así, si tenías que compartir una galleta con tus hermanos, no solo pensabas en la escasez familiar, si no que también sentías frustración, penurias o tristeza, asociadas al pensamiento de escasez y de esa manera la creencia se iba completando.

La emoción se unía con el pensamiento para darle fuerza, y lo amplificaba y multiplicaba.

Por último, la creencia tiene también una parte energética. Esto se ve muy claramente cuando trabajamos el subconsciente familiar. Hace tiempo hice un trabajo energético con una persona que era rica y sus hermanos eran pobres. Los hijos del hermano rico estaban enfermos y los de los hermanos pobres rebosaban salud y bienestar. Al hacer la sesión se observó que el dinero en su sistema familiar estaba asociado con la enfermedad. Dos meses después de efectuado el trabajo, la persona rica me llamó y me dijo que sus hijos habían comenzado a sanarse. No siempre hay una solución tan rápida e impresionante, pero siempre hay solución.​

Las creencias pueden desmontarse con mucha mayor facilidad de cómo fueron creadas porque, como son una mentira, necesitan de la repetición para perpetuarse. Si dejas de regarlas, acaban muriendo por inanición. Pero como se encuentran en el inconsciente, primero hay que detectarlas y luego desactivarlas, y a la vez que las desactivas introducir una nueva creencia alternativa que te ayude a conseguir los objetivos deseados.

Con herramientas poderosas la desactivación de la creencia y la incorporación de la nueva creencia se convierte en un camino que necesita de disciplina amorosa, pero que puede ser muy fácil y placentero, porque, a la larga, y a veces a la corta, solo puede traer mejoras definitivas en la vida de las personas.

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